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«Todos tienen bici eléctrica»: qué revisar antes de comprarle una a tu hijo

«Soy el único que todavía depende de vos para ir a lo de mis amigos». Tu hijo te muestra la bici eléctrica en el teléfono, te dice que varios compañeros ya van en una y espera una respuesta. Vos querés darle más independencia. También te das cuenta de que no sabés cuánto pesa esa bici, qué velocidad alcanza ni por dónde podría circular.

La presión del grupo se siente. A veces queremos decir que sí para no dejarlo afuera; otras, un no rápido para quedarnos tranquilos. Antes de decidir una compra importante, pedí información sobre el vehículo y mirá cómo se manejaría en el recorrido real que quiere hacer.

No todas las bicis eléctricas son iguales

«Bici eléctrica» puede nombrar vehículos con prestaciones muy diferentes. Preguntá si el motor sólo asiste al pedaleo o si tiene acelerador, cuál es la potencia y velocidad asistida, cuánto pesa, qué frenos trae y si fue modificada. Revisá el manual y la ficha del modelo concreto; una foto de la publicación no alcanza.

La Academia Estadounidense de Pediatría recuerda que una e-bike puede ser más rápida, más pesada y más difícil de controlar que una bicicleta común. Esa advertencia ayuda a pensar la preparación, pero sus categorías y edades no se trasladan automáticamente a la normativa argentina ni a otra localidad.

Probá la autonomía antes de pagarla

Enseñar a volar se parece a quedarse un rato al lado del pajarito: acompañar el intento hasta que haya alas propias. Con una bici con motor, ese acompañamiento incluye práctica visible. Mirá si tu hijo ya puede frenar, girar, anticipar un auto que sale, respetar cruces y sostener decisiones cuando un amigo lo apura.

Antes de comprar, revisá cinco cosas con él o ella:

La lista no aprueba por sí sola a ningún vehículo. Te muestra qué información falta. Si no pueden verificar un punto importante, la decisión puede esperar. Decir «todavía no» con condiciones claras se entiende mejor que un «porque lo digo yo».

Hablá del trayecto que quiere hacer

Ir hasta una plaza cercana no es lo mismo que cruzar avenidas para llegar a la escuela. Recorran juntos el camino previsto, a la hora en que lo usaría. Identifiquen cruces difíciles, zonas con peatones y lugares donde debería bajarse. Probalo con el vehículo concreto, en un lugar seguro y según lo permita la normativa.

Podés decirle:

«Entiendo que quieras moverte más solo. Yo también quiero que puedas hacerlo. Primero necesito saber qué bici es, por dónde irías y verte practicar. Después decidimos juntos el próximo paso».

El límite acá funciona como un puente: conecta su deseo de independencia con las habilidades y condiciones que necesita para sostenerla. No le promete que un día de práctica borre todos los riesgos. Le muestra que su autonomía crece con hechos, no con la comparación con sus amigos.

Este artículo ofrece criterios generales de seguridad, no una habilitación para circular. Las e-bikes tienen características distintas y las reglas cambian según el lugar. Antes de comprar o usar una, verificá el modelo, sus instrucciones y la normativa vigente de tu localidad; ante dudas de seguridad, consultá con personas capacitadas.

Soy Patricio Dessein, de Carta Padres. Acompaño a mamás y papás a reconstruir el vínculo con sus hijos.

Si querés ver dónde estás parado hoy con tu hijo o tu hija, hacé el test de autoevaluación. Son unos minutos y te va a ordenar bastante.

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